cartaena

Hoy sí, arranca curso, pero en realidad es un curso muy corto. Es como un final del verano demasiado largo, como los días de contar hasta tres, pero los tres se convierten en treinta y otra vez en tres cuando llegas al ventisiete. Días de no pensar, que es la consigna. Llevo meses pensando demasiado, dando demasiadas vueltas a todo y vendrán meses de espirales, de respirar hondo, de volver a preocuparme por todo. Por eso voy a intenta disfrutar este impass y no pensar. No pensar en nada. Correr un montón. Volver a hacer pilates. Seguir corriendo. Volar lejos. Reír mucho. Ya vendrán otra vez días oscurillos.

El verano no ha existido y no tiene nada que ver con el hecho de que no he tenido de vacaciones. Antes pensaba que estas cosas eran extraordinarias: un verano de encierro, un invierno húmedo o una primavera accidentada. Ahora hace años que todo se sale de lo normal, que la rutina como la conocíamos dejó de existir. Y el otoño será lo mismo, una suma de no pensar y de tener que pensar al mismo tiempo. Todo es siempre demasiado raro.

Así que, con eso, nos obligamos a intentar disfrutar otra vez de aquellos momentos tan pequeños que se te escurren entre los dedos. Este verano he aprendido muchas cosas, pero la más importante ha sido dejar de sentir ansiedad por cosas que son gilipolleces. Respirar mejor, sufrir menos, estresarme la mitad. Aunque estos meses hayan sido un poco para olvidar, todo queda olvidado si salimos enteros y más sabios. Y así ha sido.

Dicho esto, intentaré actualizar más pero pensando menos.